20 enero 2013

Me llamo Yuki Hara

Ya estamos a finales del primer mes del año 2013. Pensaba publicar mucho mas, las ideas están propuestas y en proceso, algunos textos escritos, manualidades hechas y por hacer, pero el problema viene cuando apenas tienes tiempo para dedicarle a nada mas allá de tu día a día.
Me gustaría hacer memes, manualidades, retos mensuales, pero me temo que este año no podrá ser así, aun estoy a tiempo porque aun estamos en el comienzo pero sé que me exprimirán al máximo y no cumpliré los propósitos  prefiero ir poco a poco y a mi ritmo (ojalá en el 2014 pueda hacer retos :( )

Como ya he dicho muchas veces antes, es un delito estar tan descuidada en las publicaciones de mis dibujos por internet, así que aprovecho totalmente esta entrada :) y os enseño alguna cosilla diferente.

La historia que viene a continuación, es como se conocieron Naoko y Yuki en su infancia, la historia detallada. Lo suyo es hacer fotos a los muñecos pero hacer fotos de personajes del pasado con diferentes edades es una locura, al menos para mi. Por lo tanto, aprovecho mi habilidad para dibujar y decoro el texto con alguna ilustración.

Los dibujos son rápidos para darle soltura y frescura... que bonito queda dicho ¿verdad? en realidad son rápidos porque no tengo tiempo, me merezco una paliza xD pero eso no le quita soltura a los dibujillos :) 

Espero que os guste a pesar de fallos de anatomía, de lineas e incluso de vocabulario >x<



*        *        *



La primera vez que la vi tenía unos 9 años. Estaba en el templo de mis abuelos en Kyoto donde pasaba mis vacaciones de verano. 
Y la primera impresión que me causó fue miedo. Jamás había visto a una niña tan blanca, con el pelo rubio y a esa edad, solo había visto el rubio en las calles de Tokyo en las extranjeras y las japonesas más modernas. 
Esas cosas que los niños descubren, se lo callan o lo hablan, yo opté por hablarlo con mi madre ya que estaba segura de que ella también la había visto. Entonces fue cuando me contó que era una niña albina y que por lo menos en Japón no había visto muchos casos de albinismo, y nunca habíamos visto uno en persona.


Mi madre también me contó que sus padres la paseaban como si fuera un mono de circo. Eso no era así pero ella lo pensaba, y también pensaba que no la veía tan bonita como su familia la apreciaba y que le daba pavor, así que me prohibió acercarme a ella. 
No sé si sabéis que a ciertos niños las prohibiciones solo hacen que las lleguen a incumplir, sin embargo no quería hacer enfadar a mi madre. 


Un día, en el jardín trasero de la casa, la vi. Para entonces no me había percatado de que ella vivía en la casa de al lado y que era mi vecina, así que me aseguré de que no hubiera nadie alrededor y le hablé. No os confundáis, yo no hablo con los niños, y menos con los niños raros, pero la curiosidad me mataba. 
Cuando la salude se giró y se quedó tiesa como un pajarito que ha oído un ruido. Y le vi los ojos de color gris, un gris perla manchado de rojo, fijos en un punto pero con la mirada perdida hacia mí. Me dio tanto miedo que salí corriendo gritando, y creo que ella también chilló. 
Al cabo de los días la observaba en la distancia y me di cuenta de que era ciega.
Yo nunca he sentido pena por nadie, ni por mí misma aunque me sobraran unos kilos de más, eso me daba igual mientras pudiera comer chocolate; pero si era la primera vez que experimentaba un sentimiento de pena tan grande, y era hacia ella. 
El temor que sentía pasó a la lástima, y eso hizo que unos días más adelante me atreviera a la volver a saludarla. Su reacción fue la misma, pero yo solo pegué un pequeño grito, lo que la hizo temblar y esta vez no salí corriendo. 
- ¿Eres ciega? - Le pregunté. 
- Sí - Contestó con un gesto en su rostro de evidencia. 
- ¿Cómo te llamas? 
- Me llamo Yuki Hara... 
- Seguro que eres la hija de la fantasma Yuki Onna, la reina de las nieves... - Como podéis ver, no sabía hablar normal y con buenas formas con los niños. A mi Yuki Onna me daba terror. 
El rostro se le cambió, de serena pasó a fruncir el ceño cosa que me volvió a dar miedo. 
- ¿Y tú? ¿Un duendecillo de chocolate? Seguro que estás gorda porque no paras, dejas migas por todos sitios. 
Eso me fastidió, y me fui de mi jardín dejándola a ella sola en el suyo. Sé a ciencia cierta que lo que le dije también le dolió, pero está claro que comparándome con ella, yo era más sensible. 
Cuando terminó el día, ya odiaba a Yuki Hara, pero me paré a pensar en cómo podía saber que comía chocolate y estaba gorda. De nuevo la curiosidad de hablar con ella me invadía, y ella tampoco tenía amigos, se sentaba sola en la hierba sin hacer nada. También me seguía dando pena y era la niña más extraña que había visto nunca. 
 
Me costó mucho dar el paso, y tras observarla durante toda la semana allí en el jardín, me reuní con fuerzas de acercarme una vez más pero esta vez con una barra de chocolate blanco "Cherish" como defensa. 
- Hola Yuki, soy Naoko, el… duende de chocolate… y te quería dar… una cosa.
Yuki tardó en reaccionar. Yo sabía saludar con educación, pero no sabía pedir perdón.  
Se acercó a la valla y se sentó. La contemplé y me fijé en que era más pequeña que yo, y que era realmente bonita, e inocente, podría haberle lanzado un ratón perfectamente, o algo que la hiciera rabiar para hacer que me temiera, pero por una vez, no lo hice. 
Por debajo le pasé la barra de chocolate. Ella la cogió, la tocó, la olió y yo me impacientaba porque tardaba en abrirla y comérsela. 
- ¡Cómetela! 
- ¿Cómo sé que no es una broma? 
- Es muy fácil, chúpala, y si no sabe mal, te la comes. 
Tardó, yo esperé, y tras unos minutos resoplé molesta por su tardanza, y eso causó que Yuki la abriese y la lamiese, entonces los ojos se le iluminaron y sonrió. No dudó en pegarle un mordisco y yo supe que era el mejor chocolate que ella había probado nunca… o quizá incluso el primer chocolate que comía. 
-  Que sepas que no me fio de ti aun, duende de chocolate – Me dijo.
-  Me parece bien, a mí me sigues dando miedo, Yuki Onna. 
Se rió y se comió el chocolate mientras yo la observaba. 
Desde entonces cada verano, hablábamos a través de la valla del jardín, ya que no podíamos compartir miradas en las entradas de la casa cuando coincidíamos, pero a veces si que notaba alguna sonrisa en su rostro porque detectaba mi olor a chocolate. No siempre sonreíamos, de hecho casi siempre nos peleábamos pero ambas sabíamos que no teníamos a nadie más y no nos quedaba otra que acudir siempre al jardín junto a la valla.
 
Pasaron los años, y cuando fui adolescente, ya me sabía colar en la casa de Yuki saltando cualquier verja o ingeniándomelas para estar con ella a base de escusas. También la sacaba de casa, y cuando los niños le decían cosas feas o me las decían a mí por estar con ella, les atacaba tirandoles lo primero que tenía en la mano o la defendía a muerte. Luego nos divertíamos, mientras le contaba como corrían esos niños y era una de las pocas veces que veía a Yuki reír y eso me reconfortaba y me llenaba de placer en ser su defensora y su mejor amiga. 
Íbamos al pueblo a comer sushi, ramen, helados, todo a escondidas para que mi familia no lo viese. Yo era los ojos de Yuki y ella era mis oídos, formábamos un grupo de dos fugitivas perfecto y cada año me daba más pena irme y dejarla sola en el invierno. 
A los 17 años, Yuki era una joven preciosa, sus facciones habían tomado forma angulosa y delicada a la vez que inquietante por esos rasgos marcados por el albinismo. También inteligente, sabía ingeniárselas sola en casa, preparaba el té, e incluso presumía de sus artes ante mí para demostrarme que no me necesitaba y que podía vivir sola si se lo propusiese.
Yo por lo menos ya no olía a chocolate. 

No éramos cariñosas mutuamente, éramos demasiado orgullosas para hacernos un mimo, aunque a veces me daban ganas de abrazarla y acercarme a ella mucho más, pero me contentaba con peinarle su larga cabellera rubia platina, lo que para mí era todo un placer.
También nos insultábamos muchísimo, pero eso lograba incentivar nuestra agudeza en la palabra para cuando alguien nos dijera algo despectivo. Muchas veces discutíamos de verdad, nos tirábamos cosas, gritábamos, pero al día siguiente volvíamos a estar juntas. Como cuando teníamos 9 años.


5 comentarios:

  1. Qué pasada, me encanta como escribes y transmites la historia, se me ha hecho muy ameno y divertido y me ha dejado con ganas de más <3 Nunca hubiera dicho que Naoko estaba gordita de pequeña xDDD Y creo que hacen una pareja adorable, fotos juntas ya !! <33 Y sigue escribiendo que me encanta leer cosas de tus niñas ^__^

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  2. Mira por donde, me paso para ver si hay algo nuevo y lo encuentro! xD
    Me encanta como has empezado el relato, todo está muy bien estructurado, tanto que cuando lo lees se hace corto y quieres más (al menos eso me ha pasado a mi!).
    Sigue así Ame ^-^

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  3. Sabía que me gustaría leerlo, me hace recordar cuando roleábamos hace años mil en esa "posada" xD, al final es lo bueno de ese hobby, que la imaginación sigue latente y hace crear unas historias así de hermosas. Espero que tenga continuación, porque me ha gustado mucho^^, al igual que los dibujos, es un estilo bastante atrayente, sobre todo la parte de la verja, no hace falta que se hagan las caras, se expresa con el cuerpo y lo conseguiste, así que no pidas disculpas, porque una cosa recargada tal vez no pegaba en esta historia. Enhorabuena y gracias por compartirlo ;)

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  4. Ziane
    Jo no me esperaba que te gustase como escribo, así que me hace mucha ilu que te guste y que además se te haga ameno y todo ^^ me gusta tanto escribir como dibujar y complementar ambas cosas <3

    Naoko gordita... sip, a mi me encanta y la he difrutado dibujandola xDDD a ver si me dejan un respirillo y puedo hacerle una sesion bonita a las dos >_< si no, tendremos que esperar pero realmente lo tengo pensado ^^ y continuar escribiendo!

    Laura
    En serio? Que casualidad mas guay xDD Que bien que te guste mi texto y sobre todo a alguien que también escribe, para mi es importante tener criticas y si incluso te gusta, mas contenta me quedo <3 Muchas gracias guapi!!

    Maria
    Aaaaay la posada, mucho de nosotros la echamos de menos, tuviste suerte de vivir la última etapa de aquel grupo donde me lo he pasado mas que pipa. Yo saco partido a todo y de verdad, que rolear durante tantos tantos tantos años te hace tener habilidad de una forma u otra y yo he aprendido así, así y leyendo siempre, así que estoy muy contenta de poder hacerlo también con este hobby y seguir contando historias ^^ Que bien que te guste!! tiene continuación, si que si, aunque también tendrá que esperar porque me tienen enganchah por tos laos u.u y justamente eso que dices de los dibujos es lo que quería expresar y lo has visto ^^ lo cual me alegra muuuuucho. Muchas gracias a ti por dar tu opinión!!! ^^

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  5. OOHH que historia tan bonita! mira yo, teniendo que estudiar fol y aqui me tienes leyendote... ya te vale hacerme estas cosas! xDDDD muy chula, estoy deseando poder ver a yuki y naoko juntas y que no sea en dibujitos... a ver pa cuando, que impaciencia!! con lo que me encanta a mí yuki... aunque al principio tambien me dio miedito

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